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NO ES PAÍS PARA VIEJOS , UNA DECEPCIÓN INESPERADA
Que nadie se alarme por el título que le he dedicado a la última película de esos geniales cineastas que son los Coen. Tras meses de aplauso y campaña publicitaria llega a los cines españoles la película de la que todo el mundo habla, No es País para Viejos.
Su principal problema es que llega con expectativas desmesuradas y el espectador se espera una obra maestra. Con los Coen, responsables de grandes trabajos como Fargo, Oh Brother y Crueldad Intolerable, se esperaba un film muy redondo. Tommy Lee Jones, Josh Brolin y Javier Bardem están espléndidos en sus respectivos papeles. La historia que cuentan los Coen atrapa desde el primer fotograma. El western urbano en el gran desierto de Arizona y la persecución entre tres personajes en busca de un gran botín están muy logrados. ¿Por qué la película no hay por dónde cogerla? Por su final. Como hizo David Lynch con Mulholland Drive, los Coen destrozan una hora y media espléndida con 30 minutos inconexos que no tienen ninguna relevancia, y que destrozan todo con un sinsentido alarmante. La sala de cine se quedó muda al final.
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No es País para Viejos demuestra que los Coen saben llevar la cámara y sacar de los actores grandes interpretaciones. Javier Bardem hace un gran trabajo sin apenas frases y casi sin pestañear. Su personaje llena la pantalla y añade otro gran villano a la lista de malos de los Coen. Con Tommy Lee Jones pasa lo contrario. A pesar de ser un gran actor, no se asienta su personaje en la película. Sale a ráfagas y no tiene gran peso en la historia, a pesar de representar a la ley e ir en busca del ladrón y del asesino, personajes de Josh Brolin, quien lleva el peso de la cinta con su gran trabajo, y Javier Bardem. A pesar de que Bardem se lleva el reconocimiento en los premios, cabe destacar el gran trabajo de Brolin, tanto en No es País para Viejos como en American Gangster, esa gran olvidada en los Oscar no se sabe muy bien por qué.
Otro fallo de la película, aunque esta vez de carácter más técnico es una marcada ausencia de banda sonora en todo su metraje. Esto hace que la historia sea más lenta, aunque gracias a su guión, repito lo de en su primera hora y media, se lleva bien. Por contra, sus puntos fuertes son la imagen desolada del desierto y la mezcla de western y road movie.
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Las secuencias de acción están muy bien filmadas, aunque en su final falta ese gran desenlace al que parece ir dirigida la historia y que no se produce. Si los Coen querían asombrar con el trato de su historia sí que lo han conseguido, aunque al precio de sacrificar un gran guión.
No es País para Viejos no defraudará a los incondicionales de este par de cineastas, aunque dista mucho de ser su mejor trabajo, como algún medio cinéfilo se ha apresurado en señalar. Lo de los Oscar, al menos el de Mejor Dirección y Mejor Actor Secundario los tiene asegurados. Mi crítica, y siento reiterarme tanto, es que películas como Expiación o No es País para Viejos estén tan publicitadas y sean favoritas a los Oscar. Las dos no están al nivel de producciones olvidadas este año, como el gángster de Ridley Scott. Sin duda Mr. Scott se lo merecía y mucho. Con No es País para Viejos, los Coen han querido experimentar, aunque el guión no se merecía esos últimos treinta minutos. Podría haber sido la mejor película de los Coen y prometía mucho. Lástima.
Valoración final: 6,5 sobre 10
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